Una dieta variada pero también equilibrada

La vuelta de las vacaciones se nos puede hacer dura por diversas razones chicas, la más evidente claro está, es la vuelta a la rutina y la otra es volver a equilibrar la dieta después de algún que otro día haciendo excesos. De esto os hablo precisamente en el post de hoy. Pero no nos agobiemos ni un segundo, el secreto de la belleza está en tu cabeza, comer sano no es ninguna tortura y no hay que llevar la dieta a la estética sino a la salud. Una dieta equilibrada se traduce en una mente sana y viceversa. El verano es la época en la que nos saltamos comidas, modificamos los horarios a los que teníamos acostumbrado nuestro cuerpo, caen más de dos y de tres cervecitas en el chiringuito y es el momento en que todos los caprichos están permitidos. Todo esto es perfecto y merecido sin duda, eso sí, después es conveniente realizar una rutina de limpieza, una dieta que nos permite eliminar esas toxinas de más que circulan por nuestro organismo.

Consejos para depurar el cuerpo y volver al equilibrar la balanza

El aliado número uno de cualquier proceso depurativo es el agua. Es la liberadora de toxinas por excelencia y si ahora crees que no bebes suficiente agua, todavía estás a tiempo de cambiarlo. Hay que beber agua incluso cuando no se tiene sed. Incorpora el agua fuera de las comidas, entre 1,5 y 2 litros de agua al día está bien. Esto viene a ser entre 6 y 8 vasos de agua al día, créeme que aunque te parezca una locura, consumes 6 solamente con las comidas. Bebe agua fuera del plato, un truco: añádele unas rodajas de limón, exquisito. Come cinco veces al día, saltarse las comidas algún día no está mal, pero no es bueno para el organismo. Además, nuestro cuerpo necesita estar activo. Entre el desayuno y la comida, haz un pequeño tentempié y entre la comida y la cena, está la merienda.

Las carnes magras son perfectas para reequilibrarse, los lácteos que sean desnatados por favor y el pescado blanco a ser posible. Un truco: cocina a la plancha, al vapor o al horno. Evita volver a caer en la fritura, el rebozado, la tempura… ¿Por qué hay gente que rechaza la merluza al horno o una pechuga a la plancha? Todo puede estar rico, es cuestión de actitud, recuérdalo.

Las frutas y las verduras, tus compañeras de viaje. Siempre que tengas ganas de volver a caer en el snack o en el capricho salado, sustitúyelo por una fruta, la que más te guste. La fruta tiene mucha agua, pocas calorías y una gran cantidad de vitaminas, minerales y fibras. Respecto a las verduras, no me creo que no haya ninguna que te guste, encuentra verduras que sean para ti, ¡hay un montón! Descubre lo que es consumirlas a la plancha, al vapor o con un solo chorrito de aceite y una pizca de sal.

El pan se queda en el banquillo. El universo bocadillo y pan para untar aquí y allá, dejan de tener protagonismo en el equilibrio. Menos pan hoy, bienestar mental mañana.

Recuperar el equilibrio que tenías antes es un proceso que no llega de hoy para mañana, pero ser constante y comer de todo en su justa medida, son dos claves que devolverán a tu organismo el ritmo que necesita para estar bien.
Nos despedimos con un clásico que tiene mucha razón: Mens sana in corpore sano!

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